Leyenda de El Charro Negro

Esta leyenda se extiende a varios estados de la República de México; Veracruz, Hidalgo, Puebla o Tlaxcala son sólo algunos ejemplos, presentando diferencias en la narración, pero siempre con el mismo nexo común de advertencia.

Una de las variantes de la leyenda nos cuenta que, si el charro negro se nos aparece y ofrece una bolsa con monedas, no debemos aceptarla, ya que pasaríamos a tomar su lugar, condenados a vagar hasta que otro pobre desgraciado acepte nuestras monedas (aunque también hay versiones en que el castigo es nada menos que la muerte).

También nos encontramos con el charro negro como cobrador de deudas, concretamente en Pachuca, donde esta figura fantasmal se aparecía para cobrar un hijo como pago, a cambio de la ayuda sobrenatural para salir de la miseria. Se cuenta que, quienes aceptaban este trato, estaban obligados a criar una enorme serpiente capaz de hablarnos en sueños, y que exigía a sus beneficiarios dicho pago de hijos.

Una variante más moderna del charro negro la encontramos en las leyendas urbanas de Puebla, donde algunos taxistas afirman que un misterioso viajero se sube a sus coches, para desaparecer en mitad del trayecto sin siquiera abrir la puerta, en medio de una terrible carcajada. Por suerte, en esta versión, no hay oferta ni trato sino simplemente un susto considerable.

Sea como fuere, las diferentes versiones de la leyenda del charro negro convergen en la idea del castigo por la avaricia o la codicia, haciéndonos (de una u otra forma) la eterna pregunta de ¿qué estarías dispuesto a sacrificar por dinero?